Archivo de la categoría: Textos

“Reinosa mostró, en lo que pudo, que la historia está llena de gestos de rebeldía a la resignación”

Marcos Gutiérrez es trabajador social. Aunque nacido en Santander, a los siete años se fue a vivir a Reinosa, y se siente muy vinculado a la comarca. Vivió con intensidad la Primavera del 87, y es uno de los autores del libro “Reinosa contra el miedo” (1988, Editorial Revolución), que recopila los hechos acaecidos en 1987 a través de los testimonios de sus protagonistas.

[…]

ENFOCANT: ¿Qué recuerdas del 16 de abril, el día en que hirieron de muerte a Gonzalo?

MARCOS GUTIÉRREZ: En el pueblo había conciencia de que algo iba a pasar. El hecho de que la Guardia Civil se hubiera retirado en las condiciones que todo el mundo conoce el 12 de marzo no dejaba duda de que la venganza se iba a sentir en el pueblo. El Jueves Santo hacía un día bueno y la gente estaba en la calle paseando y hablando, pero se percibía una tensión importante. En el momento en que pitó el tren que venía de Madrid hubo un ataque desmesurado contra la población. Yo estaba en el Parque de Cupido, sobrevoló un helicóptero, la guardia civil cargó, nos metimos en un portal, saltamos a una especie de finca, y a partir de ahí comenzamos a ver espectáculos que ya están recogidos: gente detenida, apaleada, heridos, la sirena de la fábrica sonando, las sirenas de las ambulancias… una especie de guerra. Un ataque contra toda la población. Yo había visto en la Universidad y en el trabajo ataques de las Fuerzas de Seguridad del Estado, pero, como eso, nunca. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Textos

Luchas urbanas y lucha de clases.- Miguel Amorós

Para cambiar la vida hay que cambiar el espacio
Henri Lefebvre

No existe espacio natural. Todo espacio es espacio social; implica, contiene y disimula relaciones sociales. Las relaciones sociales tienen una existencia espacial; se proyectan en el espacio y se inscriben en él produciéndolo. Como son capitalistas, el espacio social tiende a ser espacio del capital, su campo de acción y el soporte de su acción. El capital lo fagocita, rompiéndolo y reuniendo los pedazos, vaciándolo de sujeto y poblándolo con un sujeto abstracto, sumiso y domesticado. La sociedad urbana sustituye y sucede a la sociedad de clases a cuando el capital completa la unificación y colonización del espacio. Ha producido y modelado un espacio propio, abstracto, instrumental y manipulable, y, al mismo tiempo, ha producido y modelado a sus habitantes, controlando su tiempo. La diferencia entre éstos y los antiguos proletarios es abismal. Aquellos poseían su espacio aparte –las barriadas obreras– donde la vida cotidiana, fuera del mercado, se regía por otro tipo de valores y reglas. El nuevo asalariado ha sido emancipado de su clase; no se orienta en el espacio urbano por más referencias que las de la mercancía-espectáculo. Su vida cotidiana reproduce fielmente sus indicaciones. Como siempre, el lugar que ocupa depende únicamente de su salario, pero a diferencia de antes, ya no habita en un espacio colectivo, autónomo y con historia, sino en un espacio abstracto, vacío de sentido, que los signos y mensajes del poder han rellenado. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Textos

Aquella primavera del ‘87 en la que Reinosa perdió la inocencia

El ataque neoliberal que sufrimos me hace recordar cosas que viví hace 25 años, una especie de ‘para que yo gane, tú tienes que perder’”, explica Marcos Gutiérrez, campurriano afincado en Santander y uno de los autores de Reinosa contra el miedo (1988, Editorial Revolución). 25 años después, las asociaciones de la comarca siguen rememorando aquellos sucesos de la “Primavera del ‘87” en que la población se puso en pie, unida contra unos planes del Gobierno, entonces del PSOE, que herían de muerte la estructura productiva de la comarca. Días en los que la población sufrió una represión brutal a manos de la Guardia Civil, y en los que un trabajador, Gonzalo Ruiz, murió asfixiado por botes de humo. En su honor, una asociación, no las instituciones, colocaría una placa en el pueblo. Meses de lucha en los que Reinosa perdió la inocencia, en los que “la gente descubrió la brutalidad del sistema”, señala Gutiérrez.

El 7 de marzo de 1987, la prensa cántabra informaba de una terrible noticia para la comarca de Campoo: un expediente de regulación de empleo que implicaría casi 500 excedentes para Forjas y Aceros de Reinosa, factoría conocida en la comarca como La Naval, motor del desarrollo de la zona. Llovía sobre mojado en Cantabria que, según había informado el periódico autonómico Alerta, en 1986 era “la región más afectada por la crisis”. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Textos

A pedradas contra el progreso.- M.Amorós

 “Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, se hunde en un nuevo género de barbarie.”   

(Max Horkheimer, Theodor Adorno, Dialéctica de la Ilustración)

Hoy en día resulta trivial entre la clase dirigente y sus complacientes servidores referirse al progreso para justificar cada agresión social resultante de una operación económica o político económica. En la medida en que favorece los cada vez más agresivos intereses de la economía autónoma, la sociedad es para ella hija de ese progreso; pero en la medida en que se dejan notar intereses opuestos a la mencionada agresión, la sociedad, o al menos la parte representada por dichos intereses, va contra el progreso, cometiendo el mayor de los dislates, pues todo el mundo sabe que al progreso no se le pueden poner barreras. Se produce la paradoja de que perseguir objetivos antaño asociados a la idea de progreso como por ejemplo la autonomía individual o la humanización de la Naturaleza resulten según cómo antiprogresistas. Al decir de los dirigentes, los aumentos en la destrucción del entorno, la dependencia y el control social propios de cada etapa del progreso, es decir, de cada ampliación cualitativa de los intereses dominantes, son el precio que ha de pagar la sociedad por los supuestos beneficios que ello le acarrea. Entonces, el progreso, tal y como se le nombra en la actualidad, no significa más que el avance de los procesos de concentración de poder de la clase que decide sobre la economía, la abundancia de medios científicos, tecnológicos y económicos que lo incrementan, la generalización de las actividades sociales que como la política profesional, el trabajo asalariado y el ocio industrial que extienden y profundizan el conformismo y la sumisión de los individuos a los dictados del mercado. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Textos