Anarquistas vengadores y El error político militar de la República.- Ediciones Queimada

Ediciones Queimada acaba de sacar dos títulos en su colección Historia de nadie. El primero de ellos es Anarquistas vengadores. Atentados reivindicativos en el mundo del siglo XIX y principios del XX de Fernando Barbero Carrasco. El segundo, es la reedición del libro de Abraham Guillén El error político militar de la República. La pérdida de la Guerra Civil 1936-1939.

Sobre las muertes de los personajes y las historias de sus ejecutores anarquistas hay mucha información aquí y allá, fragmentada y a veces contradictoria. El autor ha buscado en las fuentes: libros, publicaciones, archivos, bibliotecas y redes sociales. Ha seguido el rastro de las peripecias vitales de quienes murieron y de los que les mataron y ha intentado determinar el porqué y el cómo de los atentados. Este libro está lleno de datos sorprendentes y ha sido confeccionado aproximándose a la realidad del momento histórico y social sin apartarse de la obligada ecuanimidad y el deseado equilibrio. Mas el fiel de la balanza se inclina relato tras relato a favor de los supuestos verdugos. Hombres que dieron su vida, en consecuencia con sus ideas, para reparar injusticias que para ellos se les mostraban insoportables.

Ediciones Queimada, Colección Historia de nadie, 2. Madrid 2012. 160 p. 19×13 cm. 12€

“…Si el gobierno republicano español hubiera concedido la independencia al Marruecos español, armando a los nacionales marroquíes, utilizando la flota republicana para hacer desembarcos de guerrilleros moros en su territorio, los generales sublevados no habrían podido desplazar unidades españolas y marroquíes desde África a España. Pero Largo Caballero no era capaz de hacer tal desafío contra Francia, aunque esta nación no daba facilidades a la España republicana para comprar armamentos y abastecimientos, mostrándose así más enemiga que amiga de España. Los republicanos debieron defender su frente de Málaga con una operación estratégica de efecto indirecto: armar y desembarcar guerrilleros marroquíes en la zona española de África. Sin embargo, la defensa de Málaga se confió a unos 20.000 milicianos, incluidos en ellos a algunos soldados leales.

Asimismo, la marina de guerra republicana debió dar apoyo sostenido al flanco marítimo de la defensa de Málaga, pero en la zona más estratégica de su empleo decisivo, dejó libre el espacio del estrecho de Gibraltar a los cruceros enemigos, Baleares y Canarias, menos fuertes que ella como conjunto de buques de combate. El ministro de Marina y su Estado Mayor, a pesar de que contaban con la mayor parte de la marina de guerra, dejaron el Mediterráneo, entre España y África, a merced de la flota rebelde, que con poca potencia de fuego se hacía dueña del Estrecho de Gibraltar y el estratégico espacio entre Melilla y el cabo de Gata. Largo Caballero, timorato frente a la presencia de buques de guerra ítalo-alemanes, entre Gibraltar, Melilla, el cabo de Gata y las Islas Baleares, no lanzó a la flota y la aviación republicana contra los buques de guerra fascistas temiendo una confrontación armada con Italia y Alemania, aunque esos temores preocupaban más a Stalin que a Largo Caballero, Stalin no quería exasperar contra él a Hitler y Mussolini, y contenía la internacionalización de la guerra en España. ¿Qué podía perder la República Española con una confrontación directa con Italia y Alemania?. Cuanto peor fueran las cosas, en ese sentido, tanto mejor para internacionalizar el conflicto español, comprometiendo en él a las potencias europeas. Así, cuanto menos, se podría negociar una paz honrosa sin llegar a la rendición incondicional tal como se hizo el 29 de marzo de 1939. Pero se veía que política y estratégicamente, Largo Caballero no tenía la audacia de un Cavour, ni el espíritu guerrillero de un Garibaldi, ni el coraje místico de un Robespierre…

…Sin la presencia activa de la flota republicana entre Gibraltar, Ceuta, Melilla y Almería, la defensa de Málaga era insostenible, ya que sobre su costa se podía hacer la guerra por tierra, mar y aire. Con esa concentración de fuego enemigo, los inexpertos milicianos republicanos de Málaga tendrían que replegarse a marchas forzadas por la carretera paralela a la costa, desde Gibraltar hasta Almería, en un dramático éxodo de miles de civiles y milicianos huyendo a la desbandada…”

Ediciones Queimada, Colección Historia de nadie, 1. Madrid 2012. 176 p. 19×13 cm. 9.5€

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