Crítica al constitucionalismo (II): En defensa del asamblearismo.

EN DEFENSA DEL ASAMBLEARISMO. POR UN SISTEMA POLÍTICO HORIZONTAL Y DE PARTICIPACIÓN DIRECTA

No es difícil darse cuenta de que nuestro mundo no funciona. A nuestro alrededor podemos ver paro, exclusión social, condiciones laborales precarias, degradación constante del medio ambiente… ¿Qué oportunidades tienes para solucionarlo? ¿Has pensado en hacer algo?

Si buscamos la manera de actuar contra esto por los cauces del sistema político actual, nos encontraremos con que el parlamentarismo (encarnado en nuestro caso en la Constitución de 1978) ha robado al individuo su capacidad y derecho para tomar decisiones de forma directa sobre los asuntos que le afectan, obligándolo completamente en los profesionales de la política. Esto sin duda es un fuerte ataque contra tu libertad individual que en nuestra opinión es el valor más importante y elevado más importante y elevado que el individuo posee.

Un claro ejemplo de esto lo tenemos en la Constitución de 1978. Bajo la coacción de una vuelta al franquismo se nos chantajeó para apoyar una constitución que seguía limitando nuestra libertad de decisión. Debido a esta circunstancia entra otras, como el procedimiento de redacción y aprobación de la misma, su legitimidad es, como mínimo, cuestionable. Por ello podríamos decir que vivimos en una dictadura constitucional. Partitocrática y capitalista, además, porque las oligarquías de los partidos mayoritarios y los grandes capitalistas que los financian, los que asumen la soberanía efectiva. Al fin y al cabo es una porción muy reducida de la población (los políticos, los intelectuales que se dedican a fabricar opiniones, la banca, las grandes empresas multinacionales, etc.) la que nos impone una determinada forma de vivir Para ello explotan el poder y la autoridad que les otorga su monopolio sobre la violencia, su control sobre el ejército y la policía. A veces incluso pasando por encima de la ley que ellos mismos han promulgado.

Nosotros somos un grupo de personas que, conscientes de todo esto, queremos plantear nuevas formas de organización que nos restituyan la capacidad de decidir por nosotros mismos. En el ámbito de lo político, debemos pasar de un estado extenso, centralizado y lejano donde el individuo raramente se siente representado a espacios de autogobierno locales y colectivos, donde la persona participe de forma activa y decisiva en la toma de decisiones. De igual modo, en lo económico debemos arrancar de las manos de los grandes entramados capitalistas internacionales el control y recuperar de nuevo la soberanía sobre nosotros mismos.

Es importante notar que un factor que influye determinantemente en la situación que actualmente vivimos es la desunión del individuo con el territorio que habita y las personas que lo pueblan: familia, vecinos, compañeros de estudios o trabajo, etc. Las relaciones sociales se enfrían, se mediatizan o simplemente desaparecen. El hueco que deja esa división se llena con legislación sobre la esfera privada, identificación nacional (Patria, Estado…) y mercantil (marcas, ocio de masas, drogas…). Para que el capitalismo y el estado no puedan suplir con paternalismos y mercancías nuestra carencias en lo social y lo relacional. es necesario que volvamos a construir un modo de vida convivencial y solidario en el que nos percatemos de que nuestros iguales no son enemigos, sino que al contrario, son compañeros en la búsqueda de una vida mejor y más libre.

Hoy en día, existen multitud de grupos de personas que, conscientes de todo esto, dedican sus energías a intentar cambiar el estado de cosas actual embarcándose en luchas con objetivos parciales. Estos ejemplos de actividad, además de ser muy loables, son prueba de que aún sigue vivo en las personas el deseo de mejorar el mundo que nos rodea y de trabajar para conseguirlo. Sin embargo, estas actuaciones no son suficientes. Si verdaderamente deseamos enfrentarnos a los retos que nos presenta el mundo actual, debemos tomar un enfoque global (además de plural, maduro y comprometido; rasgos ya existentes). Ante los problemas complejos no caben respuestas o acciones simples.

Conscientes de esta necesidad nos hemos embarcado en la ambiciosa tarea de, desde una perspectiva ateórica y libre de dogmas e ideologías previas, comenzar a pensar por nosotros mismos respecto a estos temas. Así hemos articulado un estudio de un posible sistema asambleario que, lejos de tener intención de construir una verdad definitiva, es sólo reflejo de nuestro anhelante deseo de buscar alternativas globales a la realidad de hoy en día. Por otro lado, y como acción más directa, llevamos adelante un proyecto de crítica general a los sistemas constitucionales liberales, comenzando con un análisis detallado de la Constitución de 1978. Creemos que durante sus 32 años de vigencia ha demostrado que sirve principalmente a los intereses de las minorías poderosas (las élites políticas, militares, intelectuales, mediáticas y económicas), mostrando su carácter profundamente autoritario al alejar a las clases populares de la toma de decisiones. Por ello es necesario que, partiendo de la construcción de una alternativa viable y fundamentada fruto del estudio y del análisis, llevemos adelante una revolución política que nos conduzca hacia un sistema donde la libertad (tanto de conciencia como política y civil) sea una realidad, despojando de su poder a la clase gobernante. Este es nuestro objetivo final.

No debemos olvidar que en 2012 se celebrará el 200 aniversario de la Constitución de Cádiz, la primera de las muchas que hemos tenido. No podemos dejar pasar la oportunidad de manifestar nuestro rechazo al sistema parlamentarismo en una fecha tan señalada, que los constitucionalistas aprovecharán para ensalzar sus bondades. Por ello, hemos planeado convocar acciones que sirvan como contrapunto a los fastos oficiales y dejen patente nuestro descontento. De igual modo, y antes del 2012, hemos planeado llevar a cabo acciones similares cada 6 de diciembre, día de la Constitución.

Conscientes de que nuestro estudio es parcial y  nuestras capacidades limitadas, consideramos necesario que un mayor número de gente se impliquen en este proyecto, ya sea formando nuevos grupos de trabajo en diferentes lugares o bien uniéndose al nuestro ya existente. Al fin y al cabo, todos tenemos opiniones que defender y capacidad para hacerlo. Por ello, no debemos permitir que nos traten como a niños que no desean asumir sus responsabilidades y, entre todos, debemos tomar las riendas de nuestra vida, ya que sólo con el trabajo de todos podemos llegar a ser libres individual y colectivamente.

Propuesta Asamblearia de Madrid

propuesta.asamblearia.madrid@gmail.com
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